Desde tiempos inmemoriales, infinidad de coterráneos afirman haber observado brujas y fantasmas; otros que hasta han platicado con el diablo, oído ruidos de ultratumba y saben con precisión el lugar exacto donde se encuentra una relación; porque ahí, en ese lugar, han visto algunos incendios por las noches o bien, han logrado observar comportamientos anormales.

Abajito del Cerro del Salteador, hay una cueva, justo al lado del ojo de agua. Y ahí se aparece una señora lavando. Esa señora, según cuentan, era la esposa de uno de los guerrilleros, de los salteadores que robaban por ahí, porque por ahí pasaban diligencias. En esa cueva están enterrados todos los tesoros que fueron acumulando, desde antes de la Revolución.

(Leyenda de mineros)

En todos los centros mineros del mundo existen creencias y supersticiones relacionadas con el interior de la Tierra, con la oscuridad, con los metales. Por tal razón hay muchas leyendas de por lo menos un espíritu que cuida las minas y que vive adentro de ellas. Eso es lo que cuenta infinidad de mineros de cualquier rincón del planeta. El Altiplano potosino ha sido, desde la época colonial, gran productor de plata y de otros metales preciosos. Las zonas mineras más importantes están ubicadas en los municipios de Catorce, de Charcas, de Guadalcázar y de Villa de la Paz y en todos esos lugares se habla del famoso «Jergas».

Leyenda escuchada en Cañada Verde, municipio de Charcas, S.L.P.

En muchas partes del mundo existen relatos de pueblos fantásticos que contienen elementos convencionales para este tipo de mitología: cueva, pueblo ignoto y trasposición o alteración perceptual del tiempo, dígase sensorial y /o también física. En la región del Altiplano se cuentan varias historias con características similares, como veremos en este ejemplo.

Uh, claro que sí. Eso que dicen aquí en Charcas que una mujer se convirtió en piedra porque tuvo malos pensamientos y renegó de Dios es cierto. Ella, o más bien la piedra, se halla de aquel lado de un arroyo que le mentamos «el Coligante», y todo el mundo la conoce como «La Piedra Blanca». Le decimos así porque es una piedra de color blanco y la cosa estuvo en que esa mujer iba caminando una tarde, vestida con su huipil blanco y con rebozo blanco también, y renegó ante Dios porque no le cumplió un deseo. Entonces el castigo divino hizo que se convirtiera en piedra y es de color blanco porque su huipil era blanco.

Los Minerales de cerro de San Pedro estaban en auge y como llegaban muchos buscadores de oro, el comercio era próspero. Las autoridades dispusieron el arreglo de dos principales corrientes, una de ellas venía por el suroeste y formaba permanentemente lo que se llamaba Los Charcos de Santana.